Se acerca el verano y con él aumentan las temperaturas y la humedad, el clima perfecto para que los mosquitos aparezcan en nuestro entorno. Los repelentes de mosquitos son un imprescindible especialmente para las embarazadas, si tienes reacción excesiva a las picadas, vas de excursión con la familia o si viajas a algún país tropical.
Te compartimos los antimosquitos más recomendados según tu necesidad.
¿Por qué nos pican los mosquitos?
Lo primero a destacar es que nos pican solo las hembras porque necesitan la proteína de la sangre para desarrollar sus huevos. Los machos por su parte, se alimentan del néctar de las flores.
De acuerdo a dos estudios realizados por la revista científica ‘Current Biology’**, los mosquitos se guían principalmente por señales olfativas y se sienten atraídos por el dióxido de carbono (CO2) que exhalamos al respirar, cuánto más CO2 exhalamos más se sienten atraídos. También son capaces de detectar los compuestos volátiles ácidos presentes en nuestro sudor, como cuando hacemos deporte.
Por lo que son más vulnerables a las picadas de mosquitos las personas con un ritmo metabólico más acelerado como las mujeres embarazadas, personas con obesidad o cuando hacemos deporte.
¿De qué mosquitos me debo proteger?
Existen más de 3.000 especies de mosquitos, pero en España encontramos 3 principalmente.
El mosquito común, del género Culex, responsable de las picadas nocturnas en casa.
El mosquito Tigre, que podemos diferenciar por su raya blanca, su picada mayormente produce picor, pero en pieles sensibles puede originar inflamación, rojez y/o ampollas.
El mosquito anopheles, de color pardo, se encuentra en zonas urbanas y espacios abiertos. Es responsable de la trasmisión de la malaria en países de clima tropical dónde esta enfermedad es común.
¿Todos los antimosquitos o repelentes son iguales?
No. Dentro de los repelentes podemos encontrar los naturales, los químicos y los dispositivos con ultrasonidos.
Los repelentes de mosquitos naturales suelen utilizar aceites esenciales o extractos de plantas como la citronella, el eucalipto azul o el limón. Son eficaces pero su duración suele ser menor a los químicos, por lo que deberás reaplicarlos con mayor frecuencia.
Los antimosquitos químicos utilizan como principal activo el DEET (o su nombre científico N,N dietil-m-toluamida) un biocida que se sintetiza en laboratorio. Lo podemos encontrar en lociones, cremas o aerosoles y se aplican directamente sobre la piel. Es muy efectivo evitando que los mosquitos se posen sobre la persona para picarla. Cuanta más concentración de DEET tenga el producto, mayor es el tiempo de acción que tiene, pero no está recomendado su uso durante el embarazo, bebés o niños menores de 2 años. Niños mayores o adolescentes pueden utilizar los antimosquitos con este activo en las concentraciones adecuadas para su edad, cosa que podemos ver fácilmente en los envases ya que los fabricantes suelen especificar esta información.
Otro activo muy utilizado es el IR3535 (etil butilacetilaminopropionato), a base del aminoácido beta-alanina. Se ha demostrado que es efectivo y seguro en niños a partir de 1 año pero puede irritar los ojos, por lo que es mejor evitar aplicarlo en la cara o las manos de los niños.
También podemos encontrar los dispositivos ultrasónicos que se utilizan para ahuyentar a los mosquitos. Emiten unos sonidos que molestan a los insectos, manteniéndolos alejados de la zona dónde se encuentre. Son recomendados para usarlos en bebés, colocándolos en los carritos o cunas.
Repelentes de mosquitos según la edad
Antimosquitos para bebés
En menores de 3 meses no se recomienda utilizar antimosquitos químicos o naturales. En estos casos, puedes optar por los dispositivos ultrasónicos que son inocuos en las personas pero sí logran mantener los mosquitos a raya.
Hay los que se enchufan para proteger espacios como las habitaciones, y los portátiles como el de RadarHealth que puedes colocarlo en el carrito del bebé.
